¿Y si fueras una célula en el medio del océano? ¿Hasta donde llegarías?

¿Alguna vez te arrastró una ola en la playa, desorientándote a tal punto, que al estar revolcándote hacia la orilla, no eras capaz de diferenciar la superficie del fondo? Todo a tu alrededor era agua y arena. Imaginate ahora que sos una célula microscópica de tan sólo unos pocos micrómetros (entre 2 y 300 micras), inmersa en un mar INMENSO, donde tenés que conseguir luz y nutrientes. Más aún, imaginá que a tu alrededor hay una vasta variedad de organismos dispuestos a alimentarse de vos. A estas células las llamamos ”fitoplancton”, y son todos aquellos organismos unicelulares acuáticos que hacen fotosíntesis, es decir que transforman la energía lumínica y el dióxido de carbono en agua, oxígeno y moléculas carbonadas que le sirven de energía para crecer y reproducirse, y son la base de toda la red trófica. Si bien sus formas y tamaños pueden ser muy variados, todos ellos viven a la deriva, y en el caso del fitoplancton marino, son arrastrados por las corrientes del mar. Las corrientes marinas en la plataforma argentina, por ejemplo pueden alcanzar en promedio unos 0,5 m/s de velocidad, lo cual es equivalente a 500000 micrómetros por segundo, ¡casi como si una persona recorriera 400000 metros en un segundo! Entonces, ¡imaginate ahora si fueras una de estas células fitoplanctónicas hasta donde podrías llegar!

  Autora: Mg. Ximena Flores Melo