¿Es un fruto? ¿Es un hongo? ¡No! ¡Es una Agalla!

Las agallas son estructuras anormales de los tejidos u órganos de las plantas. Se desarrollan como una reacción a la presencia o actividad de algunos animales, principalmente insectos. Este fascinante grupo de organismos se conocen como “gallícolas” o formadores de agallas. En su gran mayoría se trata de insectos dípteros (moscas) e himenópteros (avispas), aunque también podemos encontrar, menos frecuentemente, otros invertebrados como ácaros y nematodos. Los gallícolas son considerados parásitos, dado que se benefician de esta relación ecológica, pero impactan negativamente a sus plantas hospedadoras. Estos insectos son muy fieles a su hospedador, solo parasitan una parte de una especie de planta en particular. Las agallas poseen características y funciones propias. Son formadas por la planta hospedadora y poseen en su interior una larva del insecto parásito. Les proveen alimento de buena calidad nutricional y además les brindan protección. Es frecuente encontrar agallas sobre hojas, raíces, yemas, flores, frutos y tallos de plantas y árboles y pueden tener formas muy variadas. En la foto vemos las agallas formadas en las yemas de un ñire (Nothofagus antarctica), donde probablemente se está gestando una pequeña avispa (Aditrochus gnirensis) y otras agallas que poseen el orificio por donde sale el insecto al llegar a la adultez (flecha roja).

¿Ya los conocías? ¿Viste otras agallas sobre otras plantas o árboles?      

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