¿Sabías que en cada roca hay una historia para contar?

Estudiar las rocas al microscopio es una tarea que los geólogos hacemos por distintos motivos. Los cortes delgados (así se llaman porque son “fetas” de roca muy, muy finitas) nos permiten, por ejemplo, reconocer los distintos minerales que componen una roca y cómo se distribuyen en la misma. Los geólogos estructuralistas usamos esta herramienta para analizar la deformación de las rocas a escala microscópica. Es decir, estudiamos los rasgos de la roca que dan evidencia de los esfuerzos tectónicos que sufrieron a lo largo de millones de años. En la foto te mostramos cómo se ve un pedacito de roca del Monte Olivia, si lo “feteamos” y pulimos hasta que quede bien finito (unos 30 micrones), y lo miramos con luz polarizada y bastante aumento. Como respuesta a la compresión, el cristal del centro se rompe y estira hacia sus extremos, mientras crecen minerales fibrosos entre sus fragmentos, rellenando espacios. Durante la deformación crecen minerales nuevos, como micas (en la foto se ven azules), y otros rotan hasta quedar orientados de acuerdo al campo de esfuerzos impuesto sobre la roca.

Autor: Lic. Sebastián Cao

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