Vida microscópica en el agua, ¿Cómo la descubrimos?

En las aguas de arroyos y lagunas viven fascinantes organismos de tan diminuto tamaño que para poder estudiarlos y tomar muestras de ellos es necesario utilizar redes especiales y un microscopio. Estas redes son construidas con telas que presentan poros de un tamaño específico, según lo que se desee recolectar. Por ejemplo, para las algas que viven flotando en el agua a merced de las corrientes y las condiciones climáticas (formando parte del conocido “fitoplancton”) se usan redes con un tamaño de poro de 15-18 micrómetros. Para tener una idea del tamaño: ¡cada poro observado en la fotografía es aproximadamente 30 veces más pequeño que el diámetro de la cabeza de un alfiler! Asimismo, la red cuenta además en su diseño con un copo recolector del agua filtrada, en donde se encuentran las algas que fueron “atrapadas”. Al momento de tomar muestras, la red es lanzada a la laguna o arroyo con el objetivo de filtrar agua superficial. Esta maniobra se repite varias veces y de esta manera cada vez más algas quedan en el agua atrapada en el copo recolector, que finalmente se dispone en una botella para su posterior observación al microscopio.

Autora: Lic. Florencia Veira

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