¿Hay vida bajo el hielo?

Los cuerpos de agua de altas latitudes, como los de Tierra del Fuego, pueden llegar a congelarse en invierno. Una de las propiedades básicas del agua es que adquiere su densidad máxima a los 4 °C y, como consecuencia de esta característica el hielo resulta más liviano que el agua en estado líquido. Esta particularidad permite que haya vida bajo el hielo en el interior líquido de lagos y lagunas cuando las capas superficiales se congelan. Si bien en invierno disminuye la tasa de fotosíntesis de los productores primarios (algas y plantas) debido a las bajas temperaturas y la poca penetración lumínica, los organismos pueden llegar a sostenerse reduciendo su metabolismo, lo que incluye en ocasiones vías alternativas de flujo de energía (ej., explotación de otro tipo de recursos). Hacia la primavera, al incrementarse la temperatura ambiente y derretirse progresivamente la capa de hielo, el agua más fría desciende de acuerdo a su densidad, homogeneizándose en la columna de agua y produciendo, de esta manera, un proceso de mezcla vertical. Esta mezcla favorece la producción primaria ya que pone en contacto las aguas profundas más ricas en nutrientes con los productores primarios de las capas superiores (ej., el fitoplancton que está conformado por las algas que viven suspendidas en los cuerpos de agua), reanudándose un nuevo ciclo estacional. Así, la variación de las condiciones ambientales a lo largo del año influye y condiciona la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas acuáticos continentales. ¡Así que ya sabés, si vas a patinar a algún laguito congelado, acordate que aunque los separe una capa de hielo (¡ojo! a veces suele ser muy delgada), hay agua y vida bajo tus pies!

Autora: Dra. Patricia Rodríguez  

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