Vida al límite

El carancho austral en Tierra del Fuego

En algunas islas subantárticas del sur de nuestro país habita una especie que es esquiva hasta para quienes la buscan. Y no es porque se necesite un microscopio para verla, porque sea difícil identificarla o que esté oculta en la vegetación. El motivo es que vive en las zonas más inaccesibles del archipiélago fueguino, las Islas Malvinas y los canales del sur de Chile: se trata del carancho austral (Phalcoboenus australis). En Argentina sólo está presente en nuestra provincia, con sus principales poblaciones concentradas en Islas Malvinas y la zona que abarca Península Mitre e Isla de los Estados (Figura 1). En esta última localidad tiene lugar este estudio que se puede resumir así: comenzar a conocer una especie de la que se sabe muy poco.

HACIA LOS LÍMITES DEL ARCHIPIÉLAGO

Aunque con algo de suerte algunos individuos del carancho austral pueden ser avistados en la zona del Canal Beagle e incluso en el relleno sanitario de Ushuaia, lo cierto es que si se quiere estudiar sus poblaciones es necesario ir más lejos, con mayor inversión de tiempo y logística. Se realizaron viajes a bordo de embarcaciones de la Armada Argentina o en velero a las zonas donde el carancho se reproduce y allí se acampó entre 4 y 6 semanas todos los años desde el 2014. ¿Cómo saber dónde se reproducen? Se trabajó en las cercanías de colonias de aves marinas como pingüinos y cormoranes porque se sabe que el carancho austral se alimenta principalmente de los huevos y pichones de estas aves, y que con eso también alimenta a sus propios pichones. En particular, en la zona de Bahía Franklin se reproducen casi 130.000 parejas de pingüino penacho amarillo (Eudyptes chrysocome) y allí se focalizó gran parte del esfuerzo. Otro elemento clave del paisaje para el carancho es el pasto tussock (Poa flabellata), especie típica de los pastizales costeros de las islas australes. Este es un pasto fuera de lo común: los individuos pueden llegar a medir 3 metros de altura y vivir hasta ¡300 años! Debajo de su copa, la temperatura puede ser 15°C mayor a la de los alrededores y los caranchos australes, aunque no hacen un nido muy elaborado, eligen nidificar debajo de esos grandes pastos, protegidos del frío y del viento. Además, como los pastizales de tussock rodean las colonias de pingüinos, hacer los nidos en esos lugares les permite estar muy cerca de su alimento. Dos por uno.

MALOS VECINOS

Cada pareja de carancho austral defiende tenazmente una zona en las cercanías del nido y aleja a cualquier intruso de esa área. Entre los intrusos se encuentran los investigadores, y los caranchos también despliegan ese comportamiento agresivo contra nuestra presencia, lo que permite encontrar los nidos. Una vez encontrado, se trabaja lo más rápido posible, anotando cuántos huevos o pichones hay, las dimensiones y materiales que usaron para construirlo, y colocando un anillo a los pichones para identificarlos (Figura 2). En algunos casos también se colocan cámaras trampa (ver Bestiario)que permiten estudiar la actividad en el nido a toda hora sin necesidad de acercarse. En la zona de Bahía Franklin, en la costa occidental de Isla de los Estados, se pudo comprobar la presencia de al menos 20 nidos de carancho austral. Lo primero que llamó la atención es que los nidos estaban localizados en sitios diferentes respecto a lo que se conoce sobre los nidos de los caranchos en las Islas Malvinas. En lugar de estar en elsuelo, protegidos por el pasto tussock, en Bahía Franklin muchos de ellos se encuentran en zonas más inaccesibles: acantilados de hasta 100 metros de altura, barrancas y bordes de arroyos; y, cuando se encuentran en el pastizal, los individuos de tussock que utilizan no son tan grandes como se esperaba. Además, en lugar de ubicarlos cerca de las colonias de aves marinas, muchos nidos se encontraron bastante alejados. Esta ubicación no es ventajosa, ya que por un lado los padres tienenque volar más lejos para obtener alimento, y por otro su territorio no incluye nidos de pingüinos que puedan ser defendidos de otros caranchos.

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN

Al acercarse a Bahía Franklin o a Isla Observatorio, no se tardará mucho en observar un carancho austral. De hecho no va a haber uno, sino dos, tres, veinte. A primera vista, puede parecer que el carancho austral es abundante y está lejos de estar en problemas. Sin embargo, estos estudios evidencian un escenario no muy promisorio para esta especie y revelan que la cantidad de individuos en estas poblaciones por sí solas no son un buen indicador de su estado actual de conservación. ¿Por qué? En primer lugar, se estima que la población global de carancho austral es de alrededor de 3.500 individuos. ¿Es mucho o poco? Veamos un ejemplo: en el tigre (Panthera tigris), que es una especie en peligro conocida, quedan alrededor de 5.000-7.000 individuos, es decir que hay menos caranchos australes que tigres. Sin embargo, mientras que los tigres se encuentran dispersos en un área relativamente grande, los caranchos se concentran en áreas muy pequeñas, al menos mientras las aves marinas se reproducen. Esto permite que, si uno va al lugar correcto, vea muchos caranchos sin dificultad. En el caso particular de Bahía Franklin, se estimó que habitan ese sitio unos 300 individuos, de los cuales unos 160 son adultos en edad reproductiva (es decir que tienen 5 años de edad o más). Pero como se mencionó antes sólo hay unos 20 nidos, lo que se traduce en 40 adultos que acceden a un territorio, construyen un nido y ponen huevos. Además, no todos los nidos son exitosos (alrededor del 30% no logra producir ningún pichón). Así, hay unos 120 adultos que no se reproducen aunque tienen edad y alimento para hacerlo. En las aves, los requisitos fundamentales para reproducirse son tener alimento disponible y un buen lugar donde construir el nido ¿Podría ser que desde el punto de vista de los caranchos sólo haya ciertos (y muy pocos) lugares adecuados?

LAS HUELLAS DEL PASADO Y LOS PROBLEMAS ACTUALES

El carancho austral está declarado como en peligro de extinción tanto en Argentina como en Chile. En el mundo muchas especies están en peligro. Las amenazas principales son la caza, el tráfico de individuos vendidos como mascotas, la destrucción del hábitat, las especies invasoras introducidas, entre otras. ¿Qué es lo que está afectando a las poblaciones de carancho austral? Hasta el momento todas las evidencias parecen indicar que tanto el alimento (las aves marinas) como el pasto tussock (hábitat de nidificación) son las claves para el éxito del carancho, y en relación a ellas se podrían encontrar también los principales problemas. Las poblaciones de la mayoría de las aves marinas se encuentran en disminución, y las causas principales son la captura incidental en pesquerías, la depredación de huevos y pichones por parte de especies introducidas, la destrucción del hábitat y el cambio climático. En Bahía Franklin, la población de pingüinos penacho amarillo ha disminuido un 25 % en los últimos 20 años y la tendencia continúa. Esta especie está considerada globalmente como Vulnerable por su delicado estado de conservación. Que una especie en peligro dependa de otra especie en peligro no puede ser bueno. Por otro lado, los pastizales de pasto tussock localizados al oeste de Isla de los Estados también se encuentran en problemas. La introducción de especies exóticas como las cabras (Capra hircus, desde 1856) y los ciervos colorados (Cervus elaphus, desde 1974) a través del pisoteo y el consumo de plantas nativas, parecerían ser el motivo por el cual los sitios con pastizales en buen estado sean muy difíciles de encontrar (Figura 3). Estos grandes herbívoros no poseen en estas islas ningún depredador natural, y hay muchos antecedentes que muestran que cuando se han introducido en otras islas del mundo, cambian radicalmente el paisaje. Aún falta conocer si es que los ciervos y las cabras hacen que haya menos pasto tussock “adecuado” porque se alimentan de él, o si los caranchos eligen hacer nidos en zonas inaccesibles para evitar ser molestados por estos grandes herbívoros. Por lo pronto, el pastizal en Bahía Franklin parecería no ser adecuado para sostener una población de caranchos que sea viable a largo plazo, a pesar de que el alimento sería suficiente para muchas parejas reproductivas más. ¿Qué se puede hacer? Hasta el momento hay muchísimas preguntas y muy pocas respuestas. En el futuro próximo, los pichones anillados permitirán aprender cuántos de ellos sobreviven hasta llegar a adultos; los estudios de dieta mostrarán si son capaces de alimentarse de algo más además de las aves marinas, y los estudios de movimientos usando transmisores GPS enseñarán si los caranchos utilizan, en algún momento del año, zonas que hasta ahora no fueron estudiadas. Estos y otros trabajos que se están llevando a cabo permitirán tomar decisiones adecuadas para conservar una especie emblemática de las costas más australes del continente.

LECTURA SUGERIDA

Raya Rey A (2015) Centinelas del mar. Los pingüinos penacho amarillo de Isla de los Estados. La Lupa 8: 26-31.

AUTORES

Ulises Balza        Andrea Raya Rey

ulisesbalza@cadic-conicet.gob.ar

 

 

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