Arqueología en el Parque Nacional Tierra del Fuego

Descubriendo el pasado

 

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE PARA LA ADMINISTRACIÓN DE PARQUES NACIONALES CONOCER EL PASADO?

El Patrimonio Cultural en la jurisdicción de la Administración de Parques Nacionales (APN) comprende el conjunto de recursos indicadores de la diversidad y variabilidad de las actividades humanas y de sus interrelaciones con el medio ambiente. Estos elementos son representativos de un aspecto de la historia humana y/o su evolución, por lo que su valor es enorme ya que da forma a nuestra identidad. Por ello, la APN alienta permanentemente la investigación de su patrimonio cultural, que a su vez forma parte de un patrimonio más amplio junto con los bienes y riquezas naturales. En este sentido, el proyecto de investigación denominado “Evaluación del patrimonio arqueológico en el Parque Nacional Tierra del Fuego. Las costas meridional y septentrional del lago Fagnano”, realizado en parte con fondos provistos por el Parque Nacional Tierra del Fuego (PNTDF), ha sido y es de gran importancia para el área protegida, ya que ha permitido confirmar no sólo la ocupación efectiva de la zona por las sociedades del pasado sino también el estado de conservación de numerosos yacimientos arqueológicos en ese sector del área protegida. Hasta el momento, en el PNTDF se contaba con un vasto conocimiento de yacimientos arqueológicos de tipo “conchero”, asociados a las sociedades cazadoras-recolectoras-pescadoras del Canal Beagle, que están distribuidos en la zona sur del área protegida. Con este proyecto de investigación en la zona norte se contribuyó enormemente al conocimiento del patrimonio arqueológico que el Parque protege y se sumaron nuevos recursos arqueológicos, los cuales plantean sin dudas nuevos desafíos vinculados con su protección, monitoreo y puesta en valor (Figura 1).

DESDE LA ARQUEOLOGÍA

Las costas del lago Fagnano (Kami) en su extremo occidental nunca habían sido exploradas por los ojos de los arqueólogos. El PNTDF es un reservorio de la diversidad de flora y fauna autóctona que todos conocen y valoran. Aunque menos conocido pero no por ello menos importante, es también un reservorio de patrimonio cultural, específicamente del patrimonio arqueológico (ver La Lupa N°6), que refleja la vida de las personas que estuvieron allí en el pasado. Como ya se mencionó en números anteriores, Tierra del Fuego estuvo ocupada desde hace 10.500 años por sociedades cazadoras-recolectoras. Estas se organizaban en grupos familiares nómades que mudaban campamentos con frecuencia, a veces en circuitos estacionales, para explotar diferentes recursos naturales. Gracias a las investigaciones que se han venido desarrollando desde hace veinte años en la faja central de la Isla Grande de Tierra del Fuego, se puede afirmar que existe un importante registro material en esa zona, que forma hoy en día numerosos sitios arqueológicos. Más aún, debido a la diversidad de los recursos bióticos y abióticos presentes en el lago Fagnano, se cree que éste funcionó como un área de atracción para las sociedades en sus circuitos de movilidad en el pasado. Para poder poner en valor y cuidar los recursos culturales que se encuentran dentro de los límites del PNTDF, primero hay que hacer un inventario de lo que tiene, y para ello se requiere de un trabajo específico: prospecciones arqueológicas (ver La Lupa N° 5). Eso es lo que se realiza a lo largo de este trabajo (Figura 2).

¿CÓMO SE ORGANIZÓ EL TRABAJO?

El modo y la organización con que los científicos planifican su trabajo se llama “Metodología de investigación”. En este caso, consistió en delimitar un espacio geográfico, que aquí fueron las costas norte y sur del lago Fagnano en su extremo occidental, ya que se encuentran dentro de los límites del PNTDF. Luego se dividió ese gran sector en otros más pequeños para poder registrarlos en detalle. En cada sector se trazaron líneas virtuales que son caminos a recorrer, para identificar todos aquellos vestigios o restos materiales que dejaron las sociedades en el pasado. A este modo de exploración se lo llama prospecciónpor transecta. Para el trabajo dentro del PNTDF la mejor estrategia fue trazar estas líneas virtuales siguiendo el contorno de la costa. A lo largo del recorrido, se identificó el material arqueológico en la superficie del terreno, registrando datos de su ubicación geográfica (con un GPS), (Figura 3a), el ambiente en que se encuentran y cualquier otro dato que se considere importante. Luego el arqueólogo puede levantar los materiales y llevarlos al laboratorio o dejarlos en el lugar para futuras investigaciones (ver La Lupa N° 5). Finalmente, si la decisión fue levantarlos y transportarlos para su análisis, en el laboratorio se los acondiciona, lo que implica lavar, rotular y clasificar cada elemento (Figura 3b). A continuación, el especialista procederá a analizar cada uno de los restos arqueológicos y cargar toda la información en bases de datos digitales. También se elaboran mapas donde se incorpora la información relevada en el terreno.

EL TRABAJO EN EL PNTDF

Las campañas en la zona norte del PNTDF se realizaron durante dos temporadas. En la primera se recorrió la costa sur del lago Fagnano y en la segunda la costa norte. Como no hay caminos que permitan llegar por tierra, la forma de acceder fue navegando por el lago. Siguiendo la metodología de investigación, el terreno a explorar se dividió en sectores más pequeños, delimitándose cinco tramos sobre la costa sur, que sumaron un total de 24 km y sobre la costa norte cuatro tramos, con un total de 19,6 km. En estas prospecciones seobservaron materiales que aparecían en la superficie del terreno, que se fueron registrando junto con sus datos de ubicación y ambiente. En muchos casos al estar en la superficie, y no enterrados, quedan expuestos a la acción de diversos agentes que pueden afectarlos, o incluso pueden perderse. Por esta razón se optó por levantarlos, marcando cada lugar como unidades de recolección. Sobre la costa sur se delimitaron 91 Unidades de recolección y sobre la costa norte 40 (Figura 4). Estas unidades contenían principalmente materiales líticos (de piedra). Esto se debe a que la piedra es más resistente que otros materiales a los cambios ambientales. Uno de los hallazgos más sorprendentes fue un caracol marino. En menor medida, aparecieron restos de animales como fragmentos de huesos, los cuales suelen degradarse fácilmente si el ambiente en el que están depositados no es favorable para su conservación. En algunos casos, los materiales aparecían solos, por lo tanto se los denomina hallazgos aislados; pero si aparecen asociados a otros, se lo llama conjuntos. Luego, en el laboratorio, una tercera categoría es definida para aquellas zonas en donde aparecían muchos conjuntos cercanos entre sí: Asociación de conjuntos. Además de registrar el material arqueológico, se observaron las características ambientales, el tipo de vegetación y de fauna, las características del terreno, la facilidad de acceso, la pendiente, etc., todo ello a fin de evaluar la oferta de recursos naturales en relación con las ocupaciones humanas. También se observaron las rocas, en qué lugares aparecen, si están en las playas o hacia el interior, qué tamaños tienen y de qué tipo son, ya que se trata de la materia prima esencial para fabricar instrumentos y armas. Se tomaron muestras, que después sirven para comparar con los restos arqueológicos y también para experimentar. El análisis en el laboratorio permitió identificar los restos de fauna, que en su mayoría están quemados y pertenecen a la especie Lama guanicoe (guanaco). Los materiales líticos son en su mayor parte restos de talla, entre ellos algunos núcleos, lascas y fragmentos, pero también hay instrumentos retocados como raederas, raspadores y puntas de proyectil, entre otros.

CONCLUSIÓN

El trabajo realizado en el PNTDF confirma que este lugar de la Isla Grande fue ocupado por sociedades cazadoras recolectoras en el pasado, que además usaron los recursos que ofrece la naturaleza para organizar su subsistencia, realizando actividades cotidianas como fabricar herramientas de piedra como cuchillos, raspadores, puntas de proyectil, cazar animales para alimentarse y trasladar objetos desde lugares lejanos como por ejemplo el caracol que proviene del mar. Además de ello, se constató algo preocupante. En varios de los tramos prospectados pudimos observar alteraciones recientes. El impacto humano causado por pescadores y visitantes turísticos no autorizados representa un riesgo ecológico, así como un riesgo para la conservación del patrimonio cultural. Dado que los acampantes o visitantes no autorizados caminan sobre los sitios arqueológicos, prenden fogones cerca de ellos y arrojan residuos, contaminando la evidencia y en especial el carbón antiguo, lo que impide que pueda ser usado para fechar los sitios arqueológicos (Figura 5). En suma el descubrimiento de numerosos y diversos sitios arqueológicos pone en evidencia una riqueza cultural y patrimonial que hay que proteger. Es sabido que no se puede cuidar o conservar lo que no se conoce, por eso se espera que a partir de esta primera evaluación del patrimonio cultural de esta zona del PNTDF, se pueda trabajar en conjunto para la investigación, la protección de los sitios y la divulgación de la información.

AUTORES

 

Descargá la versión en PDF