SENSORES GLOBALES DE POSICIÓN

Para conocer, por ejemplo, las zonas de dispersión invernal de los pingüinos (¡pasan 6 meses en el mar luego de reproducirse en sus colonias!) se les colocan estos pequeños aparatos en una de sus patas, conocidos como Sensores Globales de Posición o GLS (por su sigla en inglés “Global Location Sensor”) (ver Figura 1). Estos registran periódicamente los niveles de luz ambiental con un sensor de luz electrónico y permiten conocer la ubicación de las aves marinas durante sus viajes de dispersión invernal, momento en el cual se internan en el mar por varios meses y no son fáciles de estudiar por los investigadores. A partir de dicho sensor es posible estimar la puesta y salida del sol y así establecer la posición (latitud y longitud) en la que se encontraba el animal equipado con el dispositivo. También pueden registrar otras medidas que ayudan a la geolocalización como por ejemplo la temperatura del ambiente o si el animal se encuentra sumergido en el agua o no. Al año siguiente, cuando los pingüinos retornan a sus colonias a reproducirse, podemos recuperar el aparato, y conocer dónde anduvieron los últimos 6 meses. Esta información resulta clave a la hora de establecer criterios para su conservación, porque muchas veces, los pingüinos se dispersan en zonas muy distintas, y están expuestos a otros riesgos. Por ejemplo, los pingüinos de Magallanes (Spheniscus Magellanicus) que se reproducen en Isla Martillo (Canal Beagle, Argentina), viajan alimentándose por la plataforma continental hasta el sur de la Provincia de Buenos Aires (ver Figura 2), y utilizan zonas donde las pesquerías trabajan intensamente, siendo vulnerables a posibles capturas incidentales. En este sentido, las nuevas tecnologías como estos GLS nos ayudan a acceder a esos datos. De esta manera, logramos reconstruir el recorrido anual de los pingüinos, establecer su distribución en todas las estaciones y proponer futuras áreas marinas protegidas.

AUTORA

Lic. Samanta Dodino, CADIC-CONICET

sami.dodino@gmail.com