¡Rayos y truenos!… Excepto en Tierra del Fuego ¿Sabés por qué en Tierra del Fuego no hay rayos ni truenos?

Las nubes de tormenta se producen gracias a movimientos de masas de aire de diferentes temperaturas de arriba hacia abajo y viceversa. Estos movimientos ocurren porque el suelo está caliente, por lo que aumenta la temperatura del aire circundante y, al ser menos denso, asciende. A su vez, el aire frío que está a mayor altitud desciende y a este proceso de ascenso/descenso se lo llama convección. La nube se forma gracias a la humedad que transporta la corriente de aire ascendente.
En ese proceso, las ráfagas que ascienden friccionan con las que descienden provocando que la nube se cargue eléctricamente y produzca un rayo al descargarse. Muchas veces el rayo es seguido por un trueno, que es el sonido de la onda de choque causada cuando el rayo calienta instantáneamente el aire.
En Tierra del Fuego, debido a su latitud, el sol no llega a calentar lo suficiente la superficie de la tierra y, en consecuencia, el clima es frío y la amplitud térmica es baja. Entonces, no se presentan las condiciones para generar una fuerte corriente de aire ascendente que promueva la formación de las nubes tormentosas.
En días excepcionalmente calurosos, pueden producirse pequeñas tormentas eléctricas, pero la frecuencia es de UNA cada 2 o 3 años y de escasa duración. Así que si hay algo de lo que podemos estar seguros los fueguinos: ¡Las probabilidades de ser alcanzados por un rayo son casi nulas! ¡A disfrutar de nuestros cielos australes!

 

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